No siempre es fácil poner en palabras lo que nos pasa.
A veces solo se siente como ruido, como cansancio, como una sensación de no estar del todo en casa dentro de una misma.
Soy Carmen del Río, psicóloga sanitaria y psicoterapeuta. Trabajo desde una mirada sistémica y psicoanalítica relacional, integrando la perspectiva de género y la psicología del trauma. Pero más allá de los enfoques, lo que guía mi trabajo es la forma en la que me sitúo frente a la persona: desde la escucha, el respeto y la ausencia de juicio.
No trabajo desde etiquetas ni diagnósticos cerrados.
Trabajo con historias, con vínculos, con aquello que se ha ido construyendo —a veces de forma silenciosa— y que hoy sigue teniendo un lugar.
Desde pequeña siempre he sido una persona sensible y observadora. Esa forma de estar en el mundo, unida a mi curiosidad por comprender la experiencia humana, es la que me llevó a dedicarme a la psicoterapia.
Con el tiempo, esa sensibilidad se ha ido transformando también en una forma de acompañar: más atenta, más presente, más conectada con lo que no siempre se puede nombrar.
En lo personal, encuentro equilibrio en el movimiento y en lo sencillo. Me nutre mantener una vida activa por medio del deporte, recorrer carreteras de montaña en mi moto, sentir la naturaleza con todos los sentidos. También en lo cotidiano: cocinar sin prisa experimentando nuevas recetas, dejándome atrapar por un buen libro, o compartiendo momentos de calma con mis gatos.
De alguna manera, todo eso también forma parte de cómo entiendo la terapia: como un espacio donde poder parar, escuchar y reconectar con uno/a mismo/a.
Acompaño procesos de ansiedad, bloqueo, dificultad emocional o momentos de cambio vital. Pero, sobre todo, acompaño procesos en los que algo dentro pide ser mirado de otra manera.
Entiendo la terapia como un espacio de encuentro. Un lugar donde poder sostener lo que duele, dar sentido a la propia historia y, poco a poco, abrir la posibilidad de algo diferente.
No creo en soluciones rápidas ni en fórmulas iguales para todo el mundo.
Creo en los procesos que se van dando cuando hay un espacio lo suficientemente seguro como para que algo pueda aparecer.
Si estás en un momento en el que sientes que algo no encaja, que algo pesa o simplemente que necesitas entenderte mejor, quizá este pueda ser un lugar para empezar.



